José González es el fundador de Semilla, Inc., un ministerio que promueve la transformación cultural de Hispanoamérica por la Palabra de Dios a través de líderes sanos, santos y sabios. Es el nuevo escritor invitado en Español para CBN.com.

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José González is the founder of SEMILLA Inc., a ministry that promotes the cultural and spiritual transformation of Latin Americans and US Hispanics by the Word of God through godly, integral and wise leaders. He is the new guest Spanish blogger for CBN.com.

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La Puntualidad, el Subjuntivo y el Gobierno de la Ley


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He luchado por años con una tendencia cultural personal a llegar tarde. 

Cada cultura tiene su propia idea del tiempo, basada en su cosmovisión.  La mayoría de quienes nos criamos en una cultura tradicional hispana vemos el tiempo como algo que hay que gastar en relaciones, experiencias y aventuras, valores en sí mismos, aparte de si se logra algo en particular con el uso del tiempo.   Por eso estamos siempre disponibles para celebrar lo que sea.  En cambio, la cultura anglosajona considera que el tiempo es oro, que hay que invertirlo en lograr metas, y cumplir cometidos lo más rápido posible, para ahorrar el tiempo.    

Tras esas ideas tan diferentes del tiempo hay dos diferentes cosmovisiones, nuestras  asunciones sobre la naturaleza y el propósito de la realidad.  La cosmovisión tradicional Hispana (que cambia bajo el peso inexorable de la secularización y del despertar spiritual) es muy “religiosa”, pero tiende a producir en mucha gente una conexión impersonal con Dios, mediada por ritos y rezos.  Las emociones en nuestra religión se reservan más bien para una Madre imaginada, de modo que la mayoría de los adeptos de nuestra Iglesia histórica solo tienen una religiosidad “nominal”, o sea, de la boca para afuera.  Una fe vital y eficaz inspira y capacita al creyente para crecer en su relación con Dios y para acatar Su Ley como regla de fe y de vida.

Yo creo que el Catolicismo español durante ocho siglos de subyugación y alternativamente acomodamiento y Reconquista contra los moros, adquirió algo de la cosmovisión fatalista del Islam.  “Lo que será, será” parece describir bien este aspecto de la actitud Hispana hacia la vida. 

Sin la Biblia y el Pacto que Dios nos ofrece en ella, el futuro pareciera depender del “Destino,” no de Dios.  Sin conocer a Dios, uno tiene que adivinar Su voluntad, por lo cual, creo yo, muchas de nuestras expresiones idiomáticas son inciertas sobre el futuro.  Cosas como “Si Dios quiere”, “Dios mediante”, “primero Dios”, acompañan típicamente muchas afirmaciones acerca de nuestros futuros planes, esperanzas y deseos.  Expresamos nuestros anhelos y aspiracionees diciendo “Dios quiera”.  Y la bella expresión “ojalá” viene de “Oj Alá”, si Alá lo quiere. 

Alguien ha observado que nuestra lengua es ideal para expresar la incertidumbre.  Mientras que el Inglés usa casi exclusivamente el modo “indicativo”, que afirma las cosas que son, en Español usamos mucho más el “subjuntivo”, el cual expresa incertidumbre, lo que tal vez sea, pueda ser, será o no será, y también el modo “condicional”, lo que sería o podría ser.  Nuestros modales tradicionales requieren acercarnos indirectamente al tema y rechazar varias veces antes de aceptar comida.  Preferimos protestar y regatear sobre los precios en lugar de fijarlos.   

Es que sin el Padre y su Pacto no nos sentimos como hijos, sino como siervos.  El temor permeará nuestra realidad.  Incapaces de afirmar con certitud, no confiaremos en las promesas, incluyendo las propias. No sabremos que Dios nos ha dado el dominio sobre la tierra ni veremos al “tiempo” como un don que hay que usar para producirle fruto, sino como algo que podemos usar como queramos.  El universo no será gobernado por Su Ley sino por el Destino.  La puntualidad y el cumplimiento de promesas podrán parecernos como un valor secundario, casi imposible de lograr en un mundo tan incierto.  

Para peor, en lo que a mi respecta mi propia lucha con la puntualidad ha sido tanto cultural como personal.  Porque además de mi herencia, viví por décadas sin ley, en abierta rebelión contra toda autoridad, rehusándome a  obedecer al rey o al reloj.  Alternativamente I ignoraba u olvidaba mis promesas y siempre llegaba tarde. Inconscientemente encontraba algo para distraerme antes de cualquier cita, tentando el Destino retrasándome o comenzando un nuevo proyecto al último momento.  Es que creía que toda obediencia a la Ley, a mis promesas o al reloj eran limitantes intolerables a mi “libertad.”

Como cristiano, Dios me ha librado de mi rebelión y me ayuda a obedecer Sus mandamientos.   Pero, aún lucho con la idea cultural del tiempo que heredé y con la impuntualidad que de vez en cuando produce en mi vida.   

 

Print     Email to a Friend    posted on Tuesday, August 04, 2009 6:13 PM



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