José González es el fundador de Semilla, Inc., un ministerio que promueve la transformación cultural de Hispanoamérica por la Palabra de Dios a través de líderes sanos, santos y sabios. Es el nuevo escritor invitado en Español para CBN.com.

Author's website:

José González is the founder of SEMILLA Inc., a ministry that promotes the cultural and spiritual transformation of Latin Americans and US Hispanics by the Word of God through godly, integral and wise leaders. He is the new guest Spanish blogger for CBN.com.

Subscribe to this Feed

View All CBN News Blogs

View All CBN Blogs


Un pie atrevido…


(Click here for English) Mi amigo, un alto funcionario en una empresa multinacional me llamó el otro día con obvio entusiasmo: “El próximo lunes voy a México por primera vez.  Me está enviando mi compañía para reunirme con unos proveedores.  ¿Qué me sugieres? ¿Qué debo de esperar”.

Me tomó un momento ubicarme: mi amigo es un ingeniero bioquímico y al mismo tiempo un artista, artesano en cerámica.  Es un norteamericano sureño, con todo lo que eso implica; él viaja frecuentemente por razones de trabajo a Europa y Asia, pero nunca ha pisado, que yo sepa, nuestro mundo latino.  

Decidí abrirle los ojos poco a poco, para no asustarlo.  Casi los norteamericanos han visto desde pequeños los estereotipos del mexicano de las películas, un indiecito vestido de blanco, con su poncho, sombrero y bigote tipo Pancho Villa.  Suele ser un borracho, un bandido o un Don Juan.  Pocos han conocido a un mexicano como aquel profesor que conocí, un científico puro, un matemático en realidad, a quien la Universidad de Princeton le pagaba un salario sólo para que les añadiera prestigio desarrollando y publicando desde allí sus fórmulas matemáticas comprensibles sólo para unos cincuenta matemáticos en todo el mundo.

Le dije a mi amigo: “Cuando llegues al D.F. asegúrate de te muestren el centro.  Vas a ver un rascacielos en forma de pirámide invertida, más grande arriba que abajo.”  “¿Cómo así?” exclamó, tal cual yo lo esperaba.  “Es que los mexicanos son gente muy ingeniosa y creativa, le dije.”  Y continué: “Recuerda que cuando Hernán Cortés llegó allá, se topó con la Octava Maravilla del Mundo: una ciudad más grande que cualquiera de Europa en su tiempo, construída enteramente sobre un lago.”  “¡¿Un lago?!” me dijo casi sobresaltado mi amigo.  “Si, le expliqué.  Una buena parte del Valle de México era un lago, en medio del cual los Aztecas había situado su capital.”

“Y recuerda,” le añadí, “cuando descienda tu avión sobre la Ciudad de México, que estás en la segunda ciudad más grande del mundo, después de Calcuta.”  El asombro de mi amigo hubiera sido cómico, si no fuera porque yo le estaba intencionalmente educando, y un maestro siempre respeta a los alumnos que Dios le manda.  Lo asombroso, o por lo menos triste es que este hombre, educado, de carácter intachable y posición envidiable, nunca había tenido los elementos de juicio que le permitieran respetar una gran nación como México.  Su educación, su medio ambiente social, su cultura y los medios de comunicación no lo habían equipado para ser un ciudadano respetuoso, ni siquiera de su país vecino.  Cómo culparlo, cuando los únicos mexicanos que ha conocido son los que cortan los pastos, construyen o reparan casas, humildes trabajadores de escasa educación, y su única muestra de toda una gran nación.

Recuerdo otro amigo, pastor de una iglesia de clase media y alta de Texas con quien minitramos juntos a unos cuarenta empresarios en Monterrey.  El Espíritu Santo conmovió a este hermano hasta las lágrimas cuando nos confesó sus prejuicios. ”Cuando me presentaron al Dr. Fulano, un teólogo graduado de uno de los mejores  seminarios de los Estados Unidos me dije con sorpresa: ´¡Mira!... ¡un Mexicano educado!¨  Y cuando vi que todos tenían sus celulares sobre la mesa pensé ¨¡Mejicanos ricos!¨”

Qué triste es ser tan ignorante cuando se es tan poderoso!  Cómo se ennoblece el corazón de nuestra gente, cuando sabiendo que muchos nos perciben así, los tratamos con amor, gratitud y paciencia, educándolos sobre lo que la vida no les ha dado la oportunidad de conocer.   Millones de hispanos que emigramos a esta tierra demostramos una actitud similar a la de un poema de mi infancia: 

Un pie atrevido, pisó una malva.

Y ella, que no conoce lo que es rencor ni lo que es venganza,

lo aromatiza con su fragancia.

Hermanos hispanos, perdonemos, eduquemos y bendigamos, a quienes no nos aman y hasta nos temen, porque no nos conocen aún.  Y démonos a conocer según lo mejor que Dios nos ha dado.

Hasta el miércoles!

Print     Email to a Friend    posted on Tuesday, July 28, 2009 5:47 PM



Comments on this post

No comments posted yet.