(Click here for English translation) “Que digan que estoy dormido, y que me traigan a ti, México lindo y querido, si muero lejos de ti”
Así dice el coro de la famosa canción “México Lindo y Querido” popularizada en el siglo pasado por el inmortal Jorge Negrete, cantante y actor de cine mexicano. Según Wikipedia, esa cooperativa de “sabelotodos” omnisapientes, esa canción es prácticamente “un himno nacional informal” de Mexico y la más popular del Charro. Quienes pertenecen a mi generación (nací en el 46) reconocerán en “Mexico Lindo y Querido”, una canción que fue popular no sólo en México, sino en todo el mundo de habla hispana.
Cabe preguntarse: por qué alcanzó esta canción una popularidad casi universal? Sin duda en parte se debió al hecho de que el cine mexicano fue el primer cine que popularizó películas producidas completamente en Español, por lo que gozó de una temprana popularidad. Pero hay que reconocer que la canción plantea magistralmente y en cortas palabras, una situación dramática que despierta sentimientos intensos, y la resuelve en base a valores culturales profundamente arraigados en nuestra psique hispana colectiva. En efecto, ante la posibilidad de morir en patria ajena, la canción responde con una lealtad inquebrantable y juguetea con la posibilidad de pretender que el difunto está solamente dormido.
Morir lejos del hogar es uno de los frutos menos deseados del “progreso.” Hace muchos años, cuando investigaba entre campesinos mexicanos qué diferencia traían las nuevas carreteras que conectaban su remotos poblados con el resto del país, un anciano respondió: “Ahora la gente se va a morir a Jojutla”. Y uno de los precios emocionales que paga el emigrante a tierra ajena es la posibilidad de morir lejos de su patria y de los suyos. Esto comenzó a hacerse realidad para multitudes sólo a partir del Siglo XIX, cuando la Revolución Industrial provocó emigraciones masivas. Hoy día la emigración económica ha producido una diáspora multimillonaria de emigrantes hispanos y latinoamericanos esparcidos por todo el mundo. El temor de tener sepultura sin el cuidado, las oraciones y las ofrendas de los seres queridos ha dado lugar a una pequeña industria de repatriación de restos en los Estados Unidos. Se registran muchos casos de repatriación de restos, sobre todo a México, donde honrar a los difuntos, sobre todo en el “Día de los Muertos” es una costumbre muy popular aún hoy. http://hamptonroads.com/2009/04/even-death-mexicans-us-still-feel-call-home
Esa lealtad que alcanza más allá de la muerte a nuestra tierra y familia, da al ruego de ser traído de regreso a México “si muero lejos de ti” un dramático contenido emocional. Incontables deben de haber sido los emigrantes de muchas nacionalidades que han derramado lágrimas de añoranza y de celo patriótico al son de esa canción. Y como para darle un toque de “viveza criolla”, el autor sugiere un engaño poético: “que digan que estoy dormido, y que me traigan aquí.” Qué clásica combinación de valores tradicionales mexicanos (y no sólo mexicanos) se combinan allí. Bien lo diagnosticó Octavio Paz, el gran auscultador de la psique mexicana – y yo añadiría latina en general - somos el pueblo de la mentira: mentimos hasta sin necesidad.